viernes, 28 de julio de 2017

ATAHUALPA: CAPTURA, ENTREGA DE RESCATE Y ASESINATO DEL SAPA INCA DEL TAWANTINSUYO

Tras la muerte del inca Huayna Cápac en 1525, sin haber nombrado a un sucesor, fue el motivo para que estallara una sangrienta guerra civil que dividió el Tawantinsuyo entre sus dos hijos, los auquis cusqueños, Atahualpa y Huáscar. Luego de una corta pero, cruenta guerra fráticida, Atahualpa derrotó y capturó a su hermano Huáscar en Andamarca (norte del Perú), convirtiéndose en el único sapa inca del Tawantinsuyo.



El victorioso Atahualpa, se encontraba en Caxamarca, cuándo recibió la noticia de la llegada de los extranjeros barbados que tanto intrigo a su padre Huayna Cápac años atrás; por tal motivo, decidió posponer su ingreso triunfal al Cusco, que ya se encontraba ocupado por su ejército al mando del general Quisquis y esperar a los extranjeros para averiguar sus intenciones.



Atahualpa envió como espía a su primo Apu, un noble de su familia, quien luego de observar y convivir con los invasores por un breve tiempo, le contaría acerca de sus costumbres, sus armas, los perros de guerra y ese extraño animal vegetariano más alto y fuerte que una llama, que sería muy útil para el imperio.

Atahualpa astutamente ideó un plan para capturar estas raras bestias y castigar al invasor. Planeó invitar a los extranjeros a Caxamarca, donde capturaría sus caballos y exterminaría a los invasores. Al aceptar la invitación, Pizarro y sus hombres marcharon a la ciudad de Caxamarca, a la cual ingresaron hallándola vacía y al poco tiempo rodeada de fogatas nocturnas y retumbar de tambores,  lo que anunciaban un inminente ataque.

El soberano inca llego al mediodía, confiado y sintiéndose todopoderoso, permitió ser acompañado solamente por cientos de músicos, danzantes, porteadores encargados de llevar el anda imperial y algunos de sus nobles familiares, dejando a su ejército fuera de la ciudad, muy a la distancia.
La plaza estaba en silencio, esto sorprendió al inca, pues esperaba encontrar a los extranjeros muertos de miedo, en cambio le salió al encuentro un sacerdote dominico, llamado Vicente de Valverde, quien con la ayuda de un intérprete, recitó versos y palabras, mostrándole la biblia al inca soberano, quien aburrido preguntó ¿de dónde sacaba tantas palabras que no comprendía?, al momento el sacerdote de Valverde le alcanzó una biblia, la cual el inca se llevó al oído, para luego arrojarla al suelo con desprecio, lo que aprovecho de Valverde para que, al grito de ¡Santiago a ellos!,  la caballería irrumpiera en la plaza atropellando a los indios y se dispararan cañonazos para provocar el espanto y realizar una gran carnicería.



Aprovechando el caos por lo ruidoso del ataque, la infantería al mando de Francisco Pizarro, liquidó con lanza y espada a todos los porteadores del anda real, capturando al noble inca Atahualpa. Dispersos los sirvientes del sapa inca por la fiereza del ataque de los hombre barbados, fueron perseguidos por un largo trecho hasta el campamento real, de donde se hicieron los españoles con un cuantioso y valioso botín.

Atahualpa ya prisionero de los españoles, ordeno la ejecución de su hermano Huáscar, para evitar que fuera rescatado y nombrado inca. Al  ver la ambición de los extranjeros por los metales preciosos, ofreció para recobrar su libertad, llenar un cuarto con oro y dos con plata, con la secreta intención de ganar tiempo y esperar un rescate por parte de sus valientes generales.
cuarto del rescate (Cajamarca - Perú)

"Llenaré de oro la habitación hasta donde alcance mi mano",
 Atahualpa, Cajamarca 1533.


Semanas después, con la llegada de Diego de Almagro y Hernando de Soto, la expedición invasora hispana duplico su fuerza. Durante meses Francisco Pizarro fue constantemente presionado por Diego de Almagro para que mate al inca, alegando que el cautivo, había ordenado secretamente reunir un gran ejército de indígenas para que lo rescaten.

Ante esto, Pizarro decidió sentenciar a muerte al inca bajo los cargos de idolatría, fratricidio, poligamia, incesto y por ocultar un cuantioso tesoro. El cura Vicente de Valverde le concedió una última opción: ser bautizado como cristiano para evitar arder en la hoguera. Al aceptarlo, bautizaron al inca con el nombre cristiano de Francisco y condenado a morir bajo la pena del garrote.
La noche del 26 de julio de 1533, Atahualpa fue ejecutado. La noticia de su muerte originó una gran anarquía en el imperio del Tawantinsuyo, muchas etnias dominadas por los incas se sublevaron, los curacas de las tribus Chachapoyas, Cañaris y Chancas visitaron a los barbados extranjeros, con quienes sellaron alianzas para derrotar las huestes del inca, con la intención de recuperar su autonomía.


Catedral de Santa Catalina, estilo Barroco construida en XVII.

El cuerpo de Atahualpa fue enterrado en la iglesia de Cajamarca pero, unos días después su cadáver desapareció misteriosamente; probablemente sus súbditos lo rescataron para momificarlo y enterrarlo junto con sus antepasados. Tras su muerte, muchos incas partidarios de Huáscar (como Manco Inca) se unieron a los españoles para derrotar a los demás partidarios de Atahualpa. 

Algunas etnias locales y los huilliches del sur de Chile, existe la creencia del Inkarri, o Rey Inca Atahualpa, que retornará un día e irá a ellos para gobernarlos con justicia y darles bienestar. 

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